Estoy listo para comenzar

Por: Francisco Uribe (Emprendedor)

Desde el primer momento en el que Enrique despertó aquella mañana, sintió esa energía positiva que nunca había sentido en toda su vida profesional. 

En pocas palabras estaba entusiasmado por enseñarle al mundo su nueva idea y desarrollarla en el menor tiempo posible. Enrique había sorteado y aguantado muchos tragos amargos para llegar a este punto. Tuvo que dejar de darse ciertos gustos para poder tener un “guardadito” para la inversión inicial en su nuevo negocio. Dejó de ir a fiestas y reuniones para poder terminar cursos en línea que lo prepararían para enfrentar esta nueva aventura y, ni hablar de cómo tuvo que combatir a diario con el miedo al fracaso y salir de su zona de confort. Sin embargo, aquél día que estuvo a punto de iniciar su nuevo proyecto, se dio cuenta que todo había valido la pena. 
Querido compañero de aventuras, es un gusto que nos volvamos a encontrar por este medio. Se que en tu camino de emprendedor te está yendo muy bien y, aunque ya te diste cuenta de que no es sencillo, enfrentando situaciones que no tenías contempladas, también te has dado cuenta que eres una persona más fuerte de lo que creías, que el objetivo que te planteaste es tu arma secreta y te llena de energía cada día para salir adelante. 
El día de hoy quiero compartir contigo las etapas que, una vez que tengas la idea de tu proyecto definido te ayudarán a calcular el alcance, los recursos que necesitarás para llegar a tus objetivos y que, a su vez, te acompañarán en toda la vida del proyecto para la ejecución y revisión de actividades.
Una vez que tienes los objetivos a los que quieres llegar, necesitas comenzar el desarrollo de tu éxito. Por lo que será indispensable conocer las siguientes etapas que tendrás que implementar en cada planeación de la vida de tu proyecto: diagnóstico, diseño, ejecución y evaluación 
Diagnóstico: Es la fase inicial de cualquier proyecto, en la cual tienes que dar un tiempo de maduración adecuado, ya que, muchas veces, a esta fase no se le otorga la suficiente importancia porque estamos deseosos de llegar a la ejecución o bien, porque creemos que ya la tenemos contemplada y la damos por vista. Recordemos que el diagnóstico en nuestro proyecto tiene como objetivo fundamental obtener y descubrir la información que nos ayudará a darle forma a las siguientes fases. Adicionalmente, el diagnóstico nos ayudará a identificar las necesidades reales de los recursos para el desarrollo de nuestra idea.
Diseño: Me gusta definir esta fase como la responsable de encontrar la mejor ruta de trabajo, enfrentando tiempo y recurso. Esta fase tiene una cualidad única y es que puede irse extendiendo sobre toda la vida del proyecto, ya que se necesita ser extremadamente ágil y flexible para ir cambiando la planificación, en caso de ser necesario pues, en la mayoría de las ocasiones se tendrá que adaptar a la ruta de trabajo marcada ya que, en la maduración del proyecto, puede surgir información que no se tenía contemplada o bien, que cambien los paradigmas con los que se inició el proyecto. 
Ejecución: Esta fase es muchas veces la más añorada por todos nosotros, ya que sentimos que es la más “productiva”, sin embargo, no nos adelantemos ya que, si las dos etapas anteriores no están bien desarrolladas, no podemos esperar un nivel de productividad alto en la ejecución. Por tanto, no demos menos importancia a las anteriores y recuerda siempre el dicho: “cosechas lo que siembras”.
En la ejecución comenzamos a desarrollar las actividades que planteamos para cumplir nuestro objetivo. Por lo que es de suma importancia llevar un adecuado control en la realización de ésta y, si es necesario reacomodar actividades o asignación de tareas nuevas, recuerda siempre escribirlas o plasmarla en el plan para poder darles un adecuado seguimiento. En esta parte quiero compartir un pequeño secreto que, particularmente me ha servido bastante: cada vez que finalices una actividad, registra el tiempo que tardaste en realizarla y el grado de complejidad que tuvo, en caso de que éste haya sido alto, deja la anotación de la causa por la cual se complicó, esto te ayudará, en las siguientes etapas a cotejar resultados y planear con más exactitud las siguientes actividades.
Por último, llegamos a la etapa más temida: la evaluación; recordemos que, aunque nunca paráramos de trabajar en nuestra idea para que vaya evolucionando y nunca se quede rezagada, es de vital importancia tener proyectos finitos y marcados, ya sea por tiempo de duración u objetivos pues, en esta etapa realizaremos la evaluación de la gestión del proyecto, lo que nos otorgará información valiosa que nos ayudará a percibir si vamos por la mejor ruta posible o, si es necesario hacer algunos cambios que nos ayuden a completar nuestros objetivos de una mejor manera. Te recomiendo que en esta etapa seas analítico y no busques, por ninguna razón, el disculparte en caso de que los resultados no sean los deseados. Analiza la información, celebra tus logros y reestructura lo que no tuvo el resultado planeado. 
Me despido mi querido compañero aconsejándote a escuchar a tu alrededor, a tus futuros clientes, proveedores y hasta tu familia, poniendo claro, un filtro el cual solo permita que pase aquello que te genere conocimiento o que te ayude a perfeccionar tu proyecto. El miedo ajeno, las criticas sin fundamento y la envidia, déjalas fuera de tu mente ya que, en tu camino al éxito, no te servirán para nada. Recuerda que eres invencible y que muy pronto tendrás el éxito que mereces.

Hualiz