Escoge un día a la semana, y aléjate de todo.

Por: Libia Pérez A.

No sé qué hora sea cuando leas esto, quizá sea de tarde, de noche o estés comenzando tu mañana… quizá sea una media mañana de trabajo normal. 

Sea cual sea el caso, ¿qué tal tu día hoy? ¿Cuántas reuniones has tenido esta semana? ¿Cuántas llamadas? ¿Cuántos correos por contestar? ¿Qué tal tu agenda por cumplir? ¿Bien? 
No pretendo ser un recordatorio de las cosas que has tenido por hacer en este tiempo, para ello quizá ya tienes suficiente. Pero si hiciéramos un ejercicio de introspección, ¿en qué hemos pasado la mayor parte de nuestra jornada laboral? 
La gran mayoría de quienes trabajamos, conocemos el ejercicio habitual de tener reuniones, querer ser productivos iniciando cada mañana con un ritual que va desde contestar correos, responder llamadas, atender pendientes, revisar avances, etc. El resultado: no siempre llegamos a las metas que contemplaba nuestra agenda y, me atrevo a decir, que es normal, aunque no debería serlo. 
En un reciente artículo para Harvard Business Review, Neil Pasricha habla de la importancia de escoger un día a la semana donde nadie pueda interrumpirte, y esto es, nadie. ¿Podríamos ser capaces de llevar este ejercicio? ¿Olvidarnos incluso de nuestro teléfono celular para no responder mensajes, WhatsApps, correos, notificaciones que saltan a la vista mientras trabajamos en internet? ¿Por qué alejarte de la oficina un día a la semana puede ser provechoso para todo tu equipo? Al principio, cuando leí el título del artículo: «Escoge un día a la semana y no dejes que nadie te interrumpa», debo confesar, fue como un sueño utópico; una fantasía que quizá muchos quisiéramos tener, pero nos parecería imposible. 

Experimentar 

Entré a leer el post casi por morbo, para descubrir si quizá el título no era más que en sentido figurado, o habría una treta, pero no fue así. Neil realmente se refería al sentido literal: escoger un día, donde nadie pueda interrumpirte y puedas concentrarte al 100% en avanzar con tus pendientes de trabajo. Tras leer sus motivos, entre los cuales se encontraba la eficiencia que él había logrado al implementar esta decisión, consideré el hecho de que realizar un experimento no estaría del todo mal y aprovechando que requería del equipo que tengo en casa para una tarea precisa, decidí un día, trabajar allí, bajo la encomienda de enfocarme al 100% en mis proyectos durante la jornada habitual. 

Felicidad 

Debo aceptar que tras sentir un poco de «culpa» por no estar en la oficina, pude constatar como el tiempo en realidad era más eficiente. El tomar un día para concentrarte, implica incluso la libertad de trabajar en un entorno ideal y bajo las pausas que requieras o alimentación deseada; para la mente, es además relajante y libera de estrés. Lo que me había costado avanzar en la oficina, pude concretarlo finalmente en menos tiempo y con resultados más cercanos a lo que buscaba. 

Aprendizajes 

Si bien es cierto que la concentración fluyó más libremente, también me di cuenta de algunas cosas como: 
La mente puede ser nuestro principal impedimento para avanzar. Si tú no estás convencido de que trabajarás al 100% en algo desde el inicio, buscarás uno y otro pretexto para no completarlo, incluso estando en el entorno que consideres ideal. 
Los viejos hábitos son difíciles de romper. Consultar correos, mensajes de WhatsApp, mensajería corporativa, incluso cada 5 minutos «por si se ofrece algo», es una pérdida sustancial de tiempo si lo sumas a la larga, y no es solo la pausa que te toma hacerlo, es la ruptura en el ciclo de concentración que ya llevabas y tienes que retomar de nuevo. Este hábito sucederá irremediablemente en cualquier parte que te encuentres si no decides combatirlo. 
Y uno de los puntos que quizá cuesta más aceptar: aunque uno pueda creer que los demás son los que nos distraen, es muy probable que sea uno mismo el que más distrae a los demás. Así que, además de darte un día a ti, piensa que quizá también le estés regalando un día de concentración a los demás. 
La procrastinación es un estado mental, y no una consecuencia del entorno. 

En resumen 

Considero sano ejercer esta práctica cada cierto tiempo, sobre todo en puestos directivos. Tener otro campo de visión ayuda a no perder el rumbo y no sumirse en las labores operativas del día al día. Sobre todo en trabajo de estrategia, lo agradecerás. 
También es sano que quienes conforman tu equipo de trabajo sepan cómo operar cuando tú no estás presente y darles también un espacio «libre de ti» para avanzar. Dales libertad de crecer profesionalmente y aprende a confiar en tu equipo cuando tú no estás. 
Quizá no necesites un día entero, quizá tres o cuatro horas basten para este ejercicio. Si quieres probar, escoge un día a la semana y no dejes que nada ni nadie te interrumpa. Experimenta, y si lo haces, o lo has hecho ya, cuéntame aquí, cómo te ha ido. 

Hualiz